lunes, 25 de mayo de 2009

Programa de Espcialización UPN

Especialización Competencias docentes para la Educación Media Superior.

Resumen del Programa de la Universidad Pedagógica Nacional.

La carta descriptiva de la especialización, recupera y expresa en forma breve y coherente los ejes sobre los que opera la reforma en Educación Media Superior (EMS), centrando su interés en el actor principal: el docente. Reconoce las dimensiones de la tarea docente cuando desarrolla su práctica centrado en el aprendizaje.

Los aspectos que más llaman mi atención en el programa que nos presentan, son, por un lado, los propósitos de la especialización y por otro la construcción progresiva de una propuesta de innovación pedagógica, con un calendario relativamente corto.

Sabemos que existen niveles de concreción curricular para la Reforma en EMS, con marcos operativos específicos, para el caso que nos ocupa y con atención a la propuesta de innovación los niveles con mayor congruencia al programa son: Escuela y Aula.

Nivel Interinstitucional – Marco Curricular común – Acciones de consenso interinstitucional EMS, definición de perfil y competencias a desarrollar.

Nivel Institucional – Modelo Educativo de la Institución – Oferta, planes y programas de estudio.

Nivel Escuela – Adecuaciones por centro escolar – Aportes de cada plantel en términos de adecuaciones curriculares, tutoría y actividades extraescolares.

Nivel Aula – Currículum impartido en el aula – Desiciones del docente sobre planeación desarrollo y evaluación del proceso de aprendizaje.

Las competencias a desarrollar en la especialización, pueden claramente relacionarse con los atributos de las competencias docentes que establece el Capítulo II del acuerdo 445, en sus Artículos 3 y 4. El principal eje articulador es el enfoque constructivista a consolidarse en el Módulo II conforme al programa presentado.

La vigencia del constructivismo en los paradigmas educativos contemporáneos no tiene objeción; su práctica en el escenario nacional, salvo destacados casos de éxito en el nivel preescolar, apenas comienza a madurar. El hacer en la práctica, las estrategias, la metodología y didáctica exigen del docente mayor compromiso: aceptación y comprensión (formación y actualización permanente); exigen del alumno el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales a las que puede ofrecer natural resistencia en virtud de sus experiencias formativas previas. Este es el tamaño del reto que, desde hace buen tiempo, llama a nuestra puerta.

Ferreiro (2005) califica al constructivismo como “una respuesta histórica a los problemas del hombre y la mujer de hoy ante la avalancha extraordinaria de información” y complementa, de cara al alumno “el énfasis está en saber hacer, en saber procesar información y construir su conocimiento, para en sucesivas aproximaciones poder comprender y explicar, cambiar y transformar, criticar y crear”

¿Qué justifica esta calificación? ¿Qué implica? La distancia que existe entre el conductismo, tan arraigado aún, y el constructivismo, tan poco comprendido y menos practicado, debe arrojarnos luz al respecto. Consideremos la analogía de la bombilla de Edison:

Frente a una tecnología centrada en la combustión de un material para iluminar un área (lámparas de aceite), Edison centra su éxito precisamente en evitar la combustión del material (filamento), para cumplir el mismo fin. Con ello deja atrás el paradigma imperante en el que él mismo inició su desarrollo. Las lámparas de aceite y las bombillas que siguen el modelo de Edison aún se encuentran en el mercado, y son objetos que cumplen el mismo fin. ¿Cuál es nuestra elección cuando pensamos en iluminar ?

El conductismo cuyo material de consumo es la conducta, tiene que dejar su lugar al constructivismo generando el desarrollo personal de los alumnos a través del modo en que se aprende.

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